Pol ha sido un bebé tan deseado y fruto de un inmenso amor , han sido un poco más de diez años de relación , hemos vivido tantas cosas, hemos madurado de niños a adultos y con la llegada de Pol hemos creado nuestra familia, quién nos lo iba a decir hace seis años cuando llegamos a México, nunca nos habíamos planteado embarazarnos aquí, solos, porque nuestra idea siempre fue volver a Barcelona y allí tener un bebé, pero los años pasaron y en mi mente siempre había estado el embarazarme a los 32 años, creía que a esa edad estaría donde tenía que estar emocional y físicamente para dar una nueva vida, y así lo quiso el destino.
Pol fue planeado y buscado, cuando nos enteramos que estaba embarazada fue un momento tan extraño, no lo podîamos creer, fue tan rápido, yo me sentía tan bien que no me imaginaba que esa sensación era estar embarazada, no tenía ningún malestar típico del embarazo y nunca los tuve, desde el primer momento que la Doctora nos confirmó que ya podíamos celebrarlo, que SI estaba embarazada me dediqué a informarme sobre todo lo referente al embarazo y al parto, me compré varios libros sobre el embarazo, me inscribí en varias webs de embarazo, y me informé sobre qué actividades podía hacer una embarazada, así llegamos a las clases de yoga con Stéphanie.
Cada noche bombardeaba a Xavi con todo lo que había encontrado acerca del embarazo y qué cosas podíamos hacer para estar mejor y más informados, Xavi siempre estuvo encantado con la idea y a medida que tomábamos o leíamos juntos, libros, revistas, etc. más se involucraba conmigo en todo el proceso. Siempre fue un proyecto de equipo!
La yoga nos fascinó, encontramos una forma nueva de conectarnos con nosotros y con Pol, cada sábado era nuestro momento de evasión, era nuestro momento de conexión y lo disfrutábamos muchísimo!
La Doctora nos recomendó tomar un curso psicoprofilactico y ahí estaba yo de nuevo, buscando entre miles de opciones, aunque fue Stéphanie, como un ángel de la guardia, quien nos recomendó el curso de Glenda en Agoralucis, desde ese momento empezamos a cambiar nuestra percepción e idea de lo que era un parto y de cómo queríamos que fuera. Hasta ese momento no me había parado a pensar cómo quería que naciera Pol, creía que todos los partos eran parecidos y regidos por un doctor y que las opciones fuera de ésta eran muy hippies para mí, en conclusión: no sabía nada del parto!!!
Conforme avanzaba el curso y estábamos más informados fuimos forjando una idea de lo que queríamos para nuestro parto, mi embarazo estaba siendo muy bueno, sin complicaciones, porque no podía ser mi parto de la forma más natural posible?? Lo comentamos con nuestra Obstetra, y como a la mayoría, le parecía una locura que un bebé naciera en el agua o en cualquier otra posición que no fuera acostada en una cama de hospital... me sentí tan decepcionada, tan triste, desde el primer momento habíamos sentido tan buena conexión con ella y ahora en sólo unos instantes nuestro concepto sobre ella había cambiado por completo, aunque lo que siempre le agradeceremos es que fuese tan sincera y no nos engañara hasta el último instante: Glenda siempre dice referente al cambio de Doctor "it's not personal"...
Así fue como cambiamos de hospital y de Obstetra ese mismo día. De nuevo pedimos consejo, nos informamos visitando otro Hospital, otro Obstetra, acudiendo a la Conferencia del Parto Humanizado y por fin encontramos un Hospital (Santa Teresa) y un Obstetra (Doc.Jesœs Luján) con el que me sentí cómoda y confiada, salí aliviada de la consulta con Jesús y tranquila de la visita al Santa Teresa, no llorando como me había pasado con el hospital y con la Doctora anterior... Hay que hacer caso a tu instinto... de verdad!!
Estaba en la semana 37 , hacía sólo un par de días que me había revisado Jesús y me había comentado que el bebé estaba perfectamente posicionado y formadito que en cualquier momento podía nacer pero que él creía que nacería a término, es decir a partir de la semana 40.
Bueno pues yo que seguía trabajando porque me sentía muy bien, haciendo yoga, Belly dance, gym, de golpe me vi en casa rompiendo la fuente en mi semana 37!!! Me angustió mucho, no debía suceder así!!era pronto!!! Pero ahí estaba Xavi para tranquilizarme, llamar al Doctor y a nuestra Doula, Glenda, etc. A partir de ese momento nuestro lazo se unió mucho más que nunca, él sabía en todo momento lo que sentía y cómo ayudarme, a veces tan sólo sintiéndolo a mi lado, me tranquilizaba. Los dos estábamos muy informados sobre todo lo que pasaría a partir de ese momento y nunca sentí miedo, sabía qué me estaba pasando, para mí eso fue muy importante. Pasamos la noche en casa, no tenía contracciones, a las 7 de la mañana empezaron las primeras, muy leves, recuerdo que pensé: no duele, qué fácil es esto de parir!!...después me arrepentí de haberlo pensado!!!
Xavi seguía en contacto con Jesús y con Glenda, quiero decir que la decisión de tener una Doula en el parto fue algo de último momento pero ha sido la mejor decisión, es increíble la complicidad y entendimiento que logras tener con ella, sé que mi parto no habría sido igual sin ella.
Las contracciones fuertes empezaron a partir de las 5 de la tarde, seguíamos con la labor de parto en casa, a cuatro puntos, con mi pelota, en cuclillas etc., Xavi las hacía conmigo o me daba masajes para calmar el dolor, el dolor cada vez era más fuerte, me metí en la ducha, el agua caliente me calmaba el dolor, era el lugar donde me sentía mejor, seguíamos en contacto con Glenda y Jesús cada hora por teléfono, las contracciones deben llegar a tener una duración de 60" en 10 min. para que nos fuéramos al Hospital, así nos lo había dicho Jesús, pero llegó un momento en el que ningún médico te conoce mejor que una misma y mi instinto me dijo que nos fuéramos al Hospital de inmediato, el dolor era insoportable y mi deseo de pujar había aparecido... Lo increíble de todo esto es que no tenía miedo, en todo momento sabía lo que me estaba pasando, el miedo que sentía antes del parto había desaparecido!! , sabía que todo lo que sentía era normal y en los instantes de flaqueza ahí estaba Xavi para apoyarme siempre.
El tráfico nos jugó una mala pasada, parecía interminable, la presión y el nerviosismo que sentía Xavi no le hizo ni un solo momento dudar o alterarse, en todo momento sentía su voz de ánimo en mi mente, Glenda desde el speaker del teléfono me daba todos los consejos posibles, llegamos al hospital, Glenda había coordinado a todo el equipo y nos estaban esperando en la puerta, en esos momentos sólo quería llegar, el dolor no me dejaba pensar... Glenda me agarró entre sus brazos me sentó en una silla de ruedas y me metió en la sala de labor, no hubo tiempo de llenar la tina para que naciese en el agua, me senté en una sillita en cuclillas a mi lado estaba Xavi, al otro Glenda y enfrente Jesús, empecé a empujar con ganas y una tranquilidad inmensa sabiendo que ya estábamos a salvo. Xavi se tranquilizó cuando oyó el latido del corazón de Pol, Glenda me sugirió que me moviera al lugar donde yo me sintiera más cómoda pero no podía moverme de la sillita, sólo quería que todo pasara y realmente ahí estaba cómoda, su cabeza ya estaba coronando, recuerdo que el dolor de las contracciones desaparecieron y apareció un ardor muy fuerte, Glenda me decía es normal y yo lo sabía, recuerdo sus palabras en las clases, empujé como 4 veces más y en menos de 30 min. nació Pol, el dolor desapareció, salió rápido casi sin darme cuenta tenía un bebé en mis brazos, no lloraba, estaba tan tranquilo, creo que ni se dio cuenta de lo que estaba pasando, me lo puse en el pecho, piel con piel, me taparon, estaba dormidito, la sala era tan acogedora, la luz tenue, todos susurraban, ese silencio era tan hermoso, Pol, Xavi y Yo, había tanto respeto, alegría y complicidad entre todos los que estábamos allí. Xavi después me dijo que le hubiese gustado que ese momento durase más y tenía razón, fue algo maravilloso.
Todo siguió los pasos tal y como queríamos que fuera, el cordón se cortó cuando dejó de latir, la placenta salió sin esfuerzo, nos despedimos de ella, la pudimos tocar y le agradecimos que cuidara de Pol estos 9 meses, recuerdo que no salió sangre, siempre había visto en la películas que los partos eran algo ensangrentado y no lo fue. No tuve desgarros, tan sólo se me levantó un poquito la piel y me pusieron tres puntitos superficiales que nunca sentí que los tenía, no he tenido ningún tipo de consecuencia por ello. No se utilizó ningún método agresivo ni antes ni durante ni después del parto y es que no hay que olvidarse que no estaba enferma, sólo estaba pariendo!!
Subimos a la habitación los tres juntos, nunca nos separaron, la pediatra revisó a Pol a mi lado y fue al cabo de más de dos horas que nos separaron para bañarlo, seguía cubierto de vernix, en ese momento ya lo extrañábamos...
Estábamos solos en México pero tan llenos de amor y alegría , siempre estaremos agradecidos a todo el equipo, Jesús, Glenda, Arlet, Alejandro y a todo el equipo del Santa Teresa por el trato humano, respetado y cariñoso que tuvieron con nosotros, es por todo ello que pudo darse un parto humanizado más en México.
El secreto?? Informarse para que en todo momento seas tú quien decidas como quieres que sea tu parto, nadie más, pero para ello debes estar informada, contar con el apoyo incondicional de tu pareja y de un equipo profesional en el que confíes plenamente, no dejes que nadie decida por ti... si tienes la verdad en tu mano el miedo desaparece. Haz caso a tu instinto!!!
Sí se puede!!!!
Gracias a todos! Estáis en nuestro corazón!
Marta