Mi recorrido en el yoga
Nací
en Suiza y tuve que venir hasta México para hacer lo que más
me importa ahora en la vida, el yoga y su “camino”. Empecé
a practicar en Siddha Yoga y la experiencia fue tan fuerte que no tuve otra
opción que seguir. Quiero agradecer a todos mis maestros de hatha yoga,
en Siddha Yoga a Mercedes Pérez, Beatriz Guiza, Rachel West y Ricardo
García por haber dado una base firme a mi práctica, a Oscar
Velázquez por haberle dado fluidez y osadía, a Ann Moxey por
haberle dado profundidad y el brillo de Anusara, a Herta Rogg por su precisión
y a Rosmary Atri por su generosidad.
No paro de aprender, a través de ellos, de los libros, de los cursos,
de la vida.
Y estoy cada vez más convencida del poder transformador de la práctica
cuando se llevan sus enseñanzas a la vida diaria.
Mi recorrido en la medicina natural
La yoga y mis propias experiencias de salud me han llevado a buscar alternativas más naturales de medicina. Entré poco a poco en el mundo fascinante de las hierbas, de la sanación por energía, de la alimentación. Cuando nació mi hijo y en la presencia de tantas embarazadas, sentí la necesidad de ir formándome para poder atenderlos lo mejor posible. Finalmente encontré lo que había añorado desde hace mucho: un diplomado de naturopatía en la escuela EMTA donde aprendí iridología, nutrición, herbolaria y flores de Bach. Quiero agradecer a Ariel Guzik por su apoyo incondicional gracias a quien mi hijo pudo crecer sin antibióticos ni Tempra, a Dieter Le Noir y a Nacho Maldonado por su inspiración y a mis profesores Paty Díaz, Socorro Rocha, Siegfried Baumbach, Mauricio González, Mauricio Padilla y Eduardo Grecco. Espero poder compartir un poco de su gran conocimiento y sabiduría.