El parto de Yannick Nawel


11 Febrero 2005
Clínica Sta Teresa 18H35
México DF


Las contracciones empezaron dos días antes por la noche como olas en el cuerpo que me hacían encogerme, intuía que era el principio de la labor de parto aunque el médico dijo un día antes que faltaba una semana. La noche siguiente continuaron las contracciones, ahora más intensas, de 8 grados en mi dolormetro, ya no pude dormir, sabía que ese día nacería nuestro esperado bebé. En la mañana del viernes 11 fuimos a ver al doctor al sur, del otro lado de la ciudad y en efecto ya tenía casi 5 de dilatación y el cuello borrado. Por fin todo lo que leí y estuve escuchando durante meses estaba sucediendo, el día de mi parto, nuestro encuentro. La intuición de una madre supera cualquier predicción de un médico.
No me dio miedo, me sentí preparada y nunca dude en que todo saldría muy bien, me sentía adolorida, me angustiaban los topes de las calles y apretaba fuerte los pies al piso del auto. Llegamos tu papa Yerko, mi mama Domi, tú y yo a la Clínica donde 5 horas más tarde nacerías Yannick Nawel.
Por un momento dude de mi fortaleza para aguantar el dolor, llevaba dos días sin dormir y las olas venían cada vez más intensas. El trabajo de parto me hizo pensar en el movimiento de las placas tectónicas, un temblor en el cuerpo, en el corazón y el alumbramiento, el nacimiento son como la erupción de un volcán.
La fuerza personal en esos momentos es crucial, a mi me ayudó haber hecho yoga prenatal, concentrarme en mi respiración y vivir el instante sin perder el control. Qué fuerte es dar a luz ! a tres semanas lo recuerdo y me maravillo de tu llegada. Siento admiración por las madres del mundo por el valor de abrirse con amor y dar vida a otro ser, un ser que ya amas antes de conocerlo, que esperas con ansias durante 9 meses compartiendo la vida, en
ti.
Llegando a la sala de labor, me metí a la tina y eso me ayudó a relajarme, quería que nacieras en el agua. Cerraba los ojos y me iba lejos, en mi imaginación podía sentirme más tranquila durante las contracciones. Me iba a ese lugar del parto ideal que había soñado, estaba en la selva sobándome la panza con hojas de plátano, introduciéndome al útero para observarte.
Alberto mi médico divino, un hombre realmente conocedor de la mente humana, me ayudó a salirme de mi misma, mientras papa Yerko estaba allí también en mí. Me sentía intocable, frágil y al mismo tiempo invencible. Me hice un tacto y sentí tu cabeza, mi bebé, ya muy próxima. Salí del agua para que el gíneco-obstetra, un antiguo alumno de Alberto, checara la dilatación y los latidos de tu corazón y ya no volvimos al agua. Después todo fue muy rápido como un relámpago; de alguna manera confuso para mí ahora que vuelvo a leerme 8 meses más tarde. Rompieron la fuente para acelerar tu nacimiento y entonces las contracciones se dieron sin parar, una tras otra. Perdí un poco el control de la situación externa a nosotros, me quedé adentro, ensimismada, escuchaba al médico a lo lejos, sabía que todo iba bien, que sólo faltaba un poquito más. Entonces empecé a pujar y me concentré en verte mi bebé y ayudarte a salir de la manera más amorosa; al principio de cada contracción tragaba aire y empujaba con fuerza cerrando los ojos, imposible ver los detalles de tu nacimiento en el espejo. Yo que vengo del mundo de la imagen, de lo visual, me fue suficiente verte por dentro.
Y de pronto vi entrar varias enfermeras y en un pujo más saliste nuestro Bebé hermoso, te vi de lado mientras te hacían un chequeo rápido y te pusieron en mi pecho unos minutos para después llevarte a calentar. Lo escribo y no lo creo, se me salen las lágrimas de tal acontecimiento que marca mi vida para siempre, recuerdo que al final dije, que estaba feliz de haberte dado a luz de manera natural, sin ninguna anestesia más que la de mi propio cuerpo, tal cual lo hicieron mi abuela y mi madre. Quería hacernos este regalo.
Tu papa Yerko, fue mi apoyo indispensable en este proceso, tal vez me
Encerré mucho en mí misma, pero me costaba comunicar, dejarme tocar. Me sentí susceptible y fuerte, quebrantable e invencible, no existen palabras para transmitir la emotividad que siento después del parto y lo que sentí en el momento de verte y sentirte. Ahora me siento marcada con una cicatriz que no es de dolor, es otra cosa, es fuerza, apertura, vigor, tenacidad, potencia, lucha, animo, coraje. Lo hicimos con amor bebe y nos salió perfecto. Te amo. Mamá.


Xochitl Zepeda Blouin